(Rubén Darío) Mar armonioso. mar maravilloso, tu salada fragancia, tus colores y músicas sonoras me dan la sensación divina de mi infancia en que suaves las horas venían en un paso de danza reposada a dejarme un ensueño o regalo de hada. Mar armonioso, mar maravilloso de arcadas de diamante que se rompen en vuelos rítmicos que denuncian algún ímpetu oculto, espejo de mis vagas ciudades de los cielos, blanco y azul tumulto de donde brota un canto inextinguible, mar paternal, mar santo, mi alma siente la influencia de tu alma invisible. Velas de los Colones y velas de los Vascos, hostigadas por odios de ciclones ante la hostilidad de los peñascos; o galeras de oro, velas purpúreas de bajeles que saludaron el mugir del toro celeste, con Europa sobre el lomo que salpicaba la r...
Se olvida del desprecio Se olvida de la desesperación Cantante de buenas nuevas Y de las angustias vanas Graciosa Al fin y al cabo acúatica